Los inventos espaciales nos rodean
NASA.El mundo visto a través de una gafa de sol convencional (izquierda) y de una desarrollada a partir de tecnología espacial (derecha)

Patricia Burgos

Hoy en día con el avanzado estado de la tecnología y la capacidad de fabricar cada vez equipos más ligeros y en diferentes tamaños, incluso a escala nanométrica, me fascina leer y descubrir que en épocas anteriores, digamos que allá por 1949, la primera computadora digital (ENIAC) medía 167 metros de longitud. Y hoy en día pensamos si el dispositivo que vamos a adquirir es cómodo de llevar en tal o cual bolso, cartera, funda o mochila.

Es realmente increíble y vuelvo a repetir, fascinante, cómo la humanidad se desarrolla a lo largo de los años en el terreno científico y tecnológico, hasta llegar a conseguir importantes innovaciones en ambos sectores. Y, aunque muchos no se lo crean, la carrera aeroespacial de los diferentes continentes ha tenido, tiene y tendrá mucho que ver en el avance científico-tecnológico de la humanidad. Veamos por qué.

Como decía, en 1949, ENIAC, la primera computadora digital, medía 167 metros de longitud (era utilizada por el Laboratorio de Investigación Balística del ejército estadounidense para cálculos de artillería). Hoy en día, podemos llevar en un bolsillo un teléfono que nos hace las veces de ordenador en la mayoría de los casos. Esta reducción de tamaño tiene su origen en la lucha por reducir espacio y costes económicos en los viajes al espacio. Según la NASA, el coste de mantener en órbita un kilo de lo que sea, ronda los 16.200 euros, entonces, a modo de ejemplo, llevar un iPad Air (que cuesta entre 479 y 869 euros y pesa 453 gramos) hasta la ISS costaría unos 7.340 euros. De ahí, el sumo interés por reducir el tamaño y el peso de la tecnología. Todo ello se traslada después a nuestra vida diaria. También ocurre con cualquier otra gran industria: automóvil, energía, textil…

Algunos ejemplos más:

Zapatillas de deporte: Seguro hoy en día en cualquier tienda de deporte podemos encontrar unas zapatillas de deporte, o comúnmente llamados “tenis”, con cámara de aire para amortiguar el impacto contra el suelo al hacer deporte o caminar; sistema de ventilado y transpiración, etc… Todo ello con el fin de mantener los pies cómodos y que sufran lo menos posible. Pues bien, están basadas en las botas de Neil Armstrong cuando el 21 de julio de 1969 pisó la Luna, de las que también se han beneficiado en su calzado los esquiadores.

Termómetro de Oído: Este tipo de termómetro toma la temperatura en poco más de un segundo. Llegó al mercado en 1991. Su tecnología también está basada en la que desarrolló la NASA para medir la temperatura de las estrellas gracias a su radiación infrarroja y, como los seres humanos, al igual que cualquier ser, emitimos radiación infrarroja, este termómetro nos es sumamente útil.

Corazón Artificial: El primer corazón artificial se diseñó a partir de las bombas de combustible del transbordador espacial y sirve para sustituir provisionalmente al órgano dañado hasta el trasplante definitivo. De él se han beneficiado más de 450 enfermos desde los años 90.

Alas de Avión: Según la NASA, la empresa Boeing ha ahorrado en combustible más de 10.200 millones de litros (o 2.960 millones de euros). Y todo gracias al “winglet”, el extremo del ala doblado hacia arriba probado por la agencia espacial.

Comunicaciones: Los satélites que orbitan alrededor de la Tierra entre los 700 y los 30.000 kilómetros, hacen posible las comunicaciones de hoy día. Sin ellos, dejaríamos de ver televisión, de guiarnos con el GPS, de guiar a los aviones, de enviar y recibir información…

Trajes ignífugos para pilotos: Estos trajes tienen su origen en las prendas resistentes al fuego diseñadas por la NASA para las misiones Apollo. Aguantan más de 1.300º C y garantizan que el piloto tenga una oportunidad de salvar su vida, en caso de accidente con fuego.

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