Historia Tecnológica de la Aviación: Capítulo 1 (Parte 1)

David González

HASTA 1900

El sueño del hombre a lo largo de toda su historia y evolución ha sido siempre volar como un pájaro, como esas aves que siempre observó desde abajo con ansiedad y envidia, a veces, desmedidas. Por ello, la intención del ser humano desde la antigüedad ha sido adquirir o desarrollar la tecnología suficiente como para elevarse sobre el suelo pero no con la meta de transportarse hasta los diversos confines de la tierra como sucede ahora con total comodidad y aparente facilidad, sino por el mero objeto de la observación de la tierra desde una posición elevada, similar a la de los pájaros.

En 1783 coinciden casualmente dos hechos que permitirían al hombre elevarse de la tierra por primera vez por métodos tecnológicos artificiales desarrollados por él mismo.

Por un lado, los hermanos Montgolfier construyeron sus primeros globos aerostáticos. El sistema de elevación se basaba en el calentamiento del aire de su interior. En los primeros prototipos se calentaba el aire con un fuego situado en el suelo en su zona inferior y abierta hasta que el globo se elevaba del suelo venciendo la fuerza de la gravedad. Más adelante incorporaron un horno de leña en la propia cesta que fue el sistema que se utilizó en el primer vuelo tripulado por humanos ese mismo año 1783 en París, en el que el globo se elevó hasta 900 m y recorrió 15 kilómetros antes de volver a caer al suelo. El aire caliente, menos denso y por ello menos pesado que el del ambiente elevó esos primeros globos que estaban construidos a base de papel, seda y lino cosidos para conferir la mayor ligereza posible al aparato volador.

Solo dos meses más tarde, ese mismo año, el profesor Jacques-Alexandre Charles de la Academia Francesa de las Ciencias llenó un globo de hidrógeno (un gas que había descubierto el químico británico Henry Cavendish en 1766) y lo soltó a la atmósfera para un vuelo no tripulado que alcanzaría los 20 kms de distancia.

Los vuelos en globo tal como se conocían entonces y se preservan hasta ahora, son viajes en los que no hay control de la trayectoria que describe el globo sino que simplemente sigue las corrientes de aire que lo envuelven.

En 1795, el francés Jean Pierre Blanchard y el estadounidense John Jeffries cruzaron el canal de la mancha en un globo de hidrógeno que contaba con una rudimentaria hélice que se accionaba por medio de una manivela. Se puede considerar éste como el primer vuelo tripulado equipado con un sistema de impulsión no vinculado a las corrientes de aire.

En 1799 el británico Sir George Cayley, estableció las leyes básicas de la ciencia aerodinámica y su aplicación en el diseño de las aeronaves que ya en su momento estimó que irían propulsadas por motores. En 1804 construyó el primer planeador de la historia y durante 50 años trabajó en mejorar la eficiencia de sus planeadores estudiando cómo adaptar su geometría a los principios que él mismo había desarrollado. Por todo esto, a Sir George Cayley se le considera el inventor de la ciencia aerodinámica y por ende, el padre de la aviación como ahora la conocemos.

Sin embargo todavía faltaban muchos años para que el ser humano fuese capaz de volar por sus propios medios con un aparato más pesado que el aire, pues los vuelos con globos se realizaban con máquinas con gases que las hacían más ligeras que el aire ambiental por lo que el problema de la elevación lo tenían ya resuelto. Durante los siguientes 50 años los globos no incorporaron ningún sistema sensible de mejora y los vuelos fueron regulares pero sin una utilidad definida.

Para resolver el problema de la falta de gobernabilidad de los globos, en 1852, el ingeniero francés Henri Giffard inventó el globo dirigible, en el que ya se podía controlar su dirección de desplazamiento tanto vertical como horizontal combinando el uso de timones con el de un motor. El primer vuelo controlado de un dirigible se realizó ese mismo año en Francia. Fue pilotado por el propio Henri Giffard que logró recorrer 24 kilómetros, a una velocidad media de 8 km/h empleando como sistema motriz un pequeño motor a vapor (ver imagen 1)

Imagen 1-Dirigible_Henri_Giffard_1852

Imagen 1
Dirigible. Henri Giffard1 852

Como ha venido siendo habitual desde los principios de las civilizaciones, los mayores avances tecnológicos del hombre han sido siempre utilizados en conflictos bélicos. En 1860, durante la guerra de secesión americana, los globos fueron elementos claves para la observación del movimiento de las tropas enemigas, de ahí que se crease un cuerpo de globos compuesto por 5 aeronaves.

En 1883 Georges Tissandier construyó el primer globo que, accionado por un motor eléctrico de Siemens, se puede considerar como la primera aeronave aceptadamente controlable.

 Sigue en Parte 2

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