Hace algunos años, nos parecía impensable confiar en Internet para realizar pagos. Muchos pedían a sus amigos más valientes, aquellos que ya se habían atrevido a hacer compras online, que les hiciesen los pedidos en tiendas en línea y después, si no les habían estafado, ellos les daban el dinero. En parte, los medios tradicionales fueron culpables de meter el miedo en el cuerpo a las masas, advirtiendo de posibles estafas y phising de la banca online. Sin embargo, hoy la experiencia de jugar a los juegos de casino desde tu app de William Hill o confirmar el borrador de la declaración de la renta, o reservar un vuelo y un hotel, se convierten en las experiencias más sencillas y cómodas, pudiéndose desempeñar sin riesgo no sólo desde nuestros ordenadores personales, sino también desde nuestros smartphones.

Precisamente por eso, no sólo los bancos pusieron a disposición de los clientes el pago con tarjeta de crédito o transferencia vía web, sino que surgieron en su momento herramientas como PayPal, las tarjetas físicas con códigos para operar online y, cada vez más, servicios de pagos entre amigos para controlar las cuentas de las pandillas y demás. Con la tranquilidad que aportan este tipo de pagos, efectivamente los juegos freemium, los alquileres y suscripciones online y los pronósticos deportivos o apuestas en juegos de azar ya no asustan a los usuarios, que saben que, si operan en páginas de confianza, las operaciones serán blindadas.

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Aunque estamos a la espera de que irrumpa finalmente en España, Apple Pay ha abierto la veda de pagos desde el móvil en establecimientos físicos simplemente con nuestra huella dactilar. Realmente, tanto este tipo de operaciones como las efectuadas con servicios como PayPal o Skrill son precisamente las que más seguridad pueden aportar a los clientes, ya que, cuando introducimos el pin al pagar con tarjeta en establecimientos o mostramos nuestros datos es mucho más sencillo que lleguen a robárnoslos para operar en nuestro nombre.

Esta facilidad y seguridad, sumado a la amplia oferta de productos y servicios en línea que realmente merecen la pena, algunos de ellos de difícil acceso en algunas zonas geográficas, es lo que ha determinado que cada vez más personas se decanten por los pagos en línea: operaciones sencillas y eficaces para obtener bienes de calidad o a buen precio (o ambos). Por último, cabe destacar que con la nueva normativa de las comisiones en los cajeros automáticos, muchos prefieren operar cada vez menos con efectivo para evitar este gasto, decidiéndose por el pago con tarjeta o vía PayPal en establecimientos que lo permitan.

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