Los Servicios Centrales de Apoyo a la Investigación de la UMA son un referente nacional en equipamiento tecnológico

Los Servicios Centrales de Apoyo a la Investigación disponen del primer microscopio de resolución atómica con el que se contó en España.

Los Servicios Centrales de Apoyo a la Investigación de la Universidad de Málaga (SCAI) son hoy referentes dentro del panorama científico nacional por su equipamiento de primera.

Ubicados en el campus de Teatinos, desde su creación a mediados de los noventa, se encargan de dar soporte científico-técnico a los diferentes grupos de investigación de la UMA -unos 300- además de a instituciones y empresas.

Así, se estructuran en torno a cinco áreas de investigación: Análisis Químico, Ciencias de la Vida, Microscopía, Instalación Radiactiva y los Talleres, situados estos últimos en el edificio de Institutos Universitarios de la Universidad de Málaga en el Parque Tecnológico de Andalucía.

Entre su infraestructura científica puntera, destaca el ‘Espectrómetro de Masas de Plasma Acoplado Inducivamente Atómico de Alta Resolución’ (HR-ICP-MS), único en Andalucía y cuarto en España. Encargado de determinar los elementos de la tabla periódica en cualquier tipo de muestra, tiene numerosas aplicaciones en el ámbito de la medicina, la biología y el medio ambiente. Un equipo transversal usado por numerosos grupos de la UMA y compañías, según la técnica de laboratorio Rocío González.

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Igualmente, el ‘Espectrómetro de Masas de Relaciones Isotópicas’ (IRMS) del SCAI de la UMA fue el primero con el que se contó en toda Andalucía. Actualmente, las universidades de Sevilla y Granada también cuentan con este equipo, al que también se suma el de Doñana, pero, en este caso, dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Considerado una auténtica revolución, mide los elementos de la materia viva –nitrógeno, hidrógeno, carbono y azufre- permitiendo, entre otras aplicaciones, saber la procedencia de los alimentos. “Es muy utilizado para saber la denominación de origen de los vinos, por ejemplo, y también para detectar si una miel está adulterada”, explica el director técnico del SCAI, Pedro Cañada, quien también asegura que su uso para estudios relacionados con el cambio climático es muy demandado.

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También dentro de la Unidad de Espectrometría, se cuenta con un espectrómetro de masas de alta resolución tipo ‘ORBITRAP’, una infraestructura ampliamente demandada en el campo de la determinación estructural de compuestos orgánicos, tal y como señala la técnica Sara Fernández, ya que con un modelo similar al que alberga el SCAI se realizaron los ensayos de control antidoping en los últimos juegos olímpicos.

El ‘Microscopio Electrónico TEM’, el primero de resolución atómica con el que se contó en el país, determina la estructura cristalina de la materia y establece, de forma pionera, su composición química. “Esta particularidad nos permite hacer una imagen 3D del material”, informa el técnico de la infraestructura Adolfo Martínez. Actualmente, Sevilla dispone de otro equipo similar.

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Asimismo, el ‘Difractómetro de Rayos X’ es utilizado para establecer estructura cristalina de cualquier material. El SCAI cuenta con cuatro equipos de última tecnología, consolidándose como un laboratorio de referencia en el sector cementero, ya que colabora con casi todas las empresas españolas que trabajan con este material.

“Estos equipos suelen disponer de tubos de Rx de cobre. Nosotros contamos con uno, de los pocos que hay en Europa, compuesto de tubo de molibdeno con el que podemos analizar materiales con diferentes temperaturas, estudiar su evolución y, también, realizar medidas con resultados mucho más precisos”, aclara la doctora en Química Laura León.

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Por último, el ‘MALDI-TOF’, integrado en la Unidad de Proteómica, se encarga de secuenciar proteínas a partir de la separación de iones. A diferencia de otros equipos, este del SCAI de la UMA hace posible el análisis completo de la proteína, sin necesidad de cortarla, obteniendo información de su distribución, y de cómo se expresa en las distintas formas del tejido.

“Esta característica nos permite analizar tejidos de vegetales y detectar, por ejemplo, colonias de bacterias. Asimismo, este instrumento también se está introduciendo en los hospitales para detectar infecciones”, afirma la bióloga Carolina Lobo.

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Una infraestructura científica de primer nivel que sitúan a los Servicios Centrales de Apoyo a la Investigación de la UMA, dependientes del Vicerrectorado de Investigación y Transferencia, en el top de la I+D+i de las universidades españolas.

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