ATLAS2030: El primer exoesqueleto pediátrico del mundo creado en España
ATLAS2030 Marsi Bionics

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El primer exoesqueleto del mundo para niños con problemas para caminar abandona definitivamente las instalaciones del laboratorio donde fue creado y por fin inicia su andadura como ‘terapeuta’ de entrenamiento con pequeños con atrofia muscular espinal (AME), una enfermedad genética degenerativa por la que los afectados pierden la capacidad de caminar o no llegan a hacerlo nunca. Para empezar, lo hará en el servicio de rehabilitación del Hospital Infantil Universitario Sant Joan de Déu (Barcelona), donde permanecerá los 12 meses de 2018. No será el único centro que contará con este robot pediátrico, capaz de adaptarse de forma automática a la evolución de la enfermedad y al crecimiento de cada niño. Se están fabricando siete dispositivos más para ofrecérselos a otros centros. En este marco, aclara la ‘madre’ de la tecnología e investigadora del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Elena García, su misión no es rehabilitar, sino “retrasar la degeneración que conlleva este tipo de afecciones neuromusculares”.

Se trata de que los pacientes con AME puedan utilizar el exoesqueleto como parte de su entrenamiento muscular. En un ensayo previo de tres meses, “hemos comprobado que no había efectos secundarios, que los niños no se fatigaban, que conseguían caminar con facilidad y sobre todo, que no dejaban de sonreír y retarse continuamente para avanzar un poco más. El impacto es muy positivo. Va mucho más allá de una terapia física” que les ayuda a retrasar complicaciones como la deformación de la espalda. Su progresiva debilidad muscular generalizada les hace perder fuerza y les impide caminar.

El exoesqueleto, que pesa unos 12 kilos y está fabricado de aluminio y titanio, incluye una serie de motores que imitan el funcionamiento del músculo humano y aportan al niño la fuerza que le falta para mantenerse en pie y caminar.

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Los creadores del único robot del mundo destinado a la población infantil, de la empresa Marsi Bionics (cuya socia fundadora es Elena García) en colaboración con el CSIC, tienen un objetivo aún más ambicioso que aún no se ha materializado. En palabras de García, “la idea es que este exoesqueleto se integre en la vida de cada uno de estos niños. Que se levante, se lo ponga, se lo lleve al colegio y tenga una vida autónoma, dentro de las limitaciones que supone la atrofia muscular espinal”. En definitiva, que en lugar de estar acompañados por una silla de ruedas, vayan con el exoesqueleto incorporado y que esto pueda extenderse a otras enfermedades que limiten la capacidad de caminar. Un reto mayor, “echando mucha imaginación, es que en un futuro, se desarrolle algo dentro del cuerpo, no fuera. Ya hay material biocompatible y se está trabajando en introducir electrónica dentro del cerebro. La tecnología va encaminado a poder introducir esto en el cuerpo”.

http://videos.elmundo.es/v/0_3l2k9i7c-el-primer-exoesqueleto-infantil-del-mundo-se-estrena-en-un-hospital-de-barcelona?uetv_pl=0&count=0

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El colofón a ocho años de trabajo

No obstante, después de ocho años de trabajo y superar, sobre todo, obstáculos financieros (el coste de fabricación por unidad asciende a unos 30.000 euros), legales y regulatorios, el paso del exoesqueleto del laboratorio al servicio de rehabilitación de un hospital “es el colofón a nuestro proyecto”, señala la investigadora del CSIC. El equipo de García comenzó creando el primer exoesqueleto en el mundo para niños tetrapléjicos. Fue un hito, un gran avance que ha tenido reconocimiento científico e internacional, pero el prototipo quedó en el ámbito de la investigación.

A partir de ahí, “recibimos muchas llamadas de madres y padres con hijos con lesión medular interesados en comprar el robot”. Se calcula que en España hay 120.000 menores con diferentes patologías (parálisis cereral, espina bífida, etc.) que les impiden caminar, 700.000 en Europa y unos 17 millones en todo el mundo.

Dadas las expectativas, argumenta García, “realizamos un esfuerzo sobrehumano” para desarrollar un exoesqueleto especialmente diseñado para niños con atrofia muscular espinal, teniendo en cuenta la normativa europea para poder conseguir después la certificación CE. El objetivo era y es que se convierta en una realidad en las casas de los niños afectados. Para ello, es imprescindible que el robot cruce las puertas del laboratorio y empiece a industrializarse.

Un difícil paso que se está dando gracias a una campaña de ‘crowdfunding’, financiación europea y la participación de varias entidades, entre ellas Escribano Mechanical & Engineering, una empresa de tecnología en el sector aeroespacial, seguridad y defensa, que se está encargando de la fabricación mecánica de los exoesqueletos y que además ha sufragado los gastos de alquiler del robot en el Hospital Sant Joan de Dèu durante un año.

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